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octubre 18, 2025

SAW (2004)

 SAW (2004)

Después de terminar su carrera universitaria, los dos jóvenes cineastas Leigh Whannel y James Wan se propusieron crear su primera película, y debido a su bajo presupuesto, llegaron a la idea de un guión con una temática sencilla: Dos hombres encadenados a lados opuestos de una habitación, con un cadáver de por medio. Ninguno de los dos sabía, años después, el guión económico que crearon se convertiría en una de las películas de terror más icónicas de la década, y que está misma daría pie a una de las franquicias más longevas y exitosas del cine en general.

 

Hoy, cerca de 21 años después de su salida en 2004, veremos los aspectos que hacen que Saw sea una película tan buena, y como sigue manteniéndose como una de las mejores del género años después.

 

 

La película comienza cuando conocemos a dos víctimas de un siniestro secuestro. Lawrence (Cary Elwes) y Adam (Leigh Whannel) están encadenados de un pie en los lados opuestos de un baño industrial, y entre ellos, el cuerpo de un hombre que se disparó en la cabeza . Mediante las grabaciones que dejó su captor a modo de instrucciones, se le informa a Lawrence que tiene tiempo hasta las 6 de la mañana para matar a Adam, o de lo contrario su esposa e hija morirán.

 

Mientras la historia avanza, conocemos más sobre su raptor, Jigsaw, un asesino en serie que crea juegos mortales, con el objetivo de poner a prueba la voluntad de vivir de sus víctimas; y la trayectoria de los detectives que lo persiguen, Tapp (Donald Glover) y Sing (Ken Leung). La historia se arma como un rompecabezas, usando los flashbacks y acertijos de Jigsaw como sus piezas, con el objetivo de conocer la razón por la que Adam y Lawrence fueron encerrados, y si lograrán salir.

 

Cómo la historia está muy enfocada en los giros de trama y sorpresas, dejaré de indagar en ella hasta el final de la reseña, dónde hablaré de su final, ya que va a ser imposible hablar correctamente de este sin spoilers.

En cambio, voy a hablar de los que llevan la historia, los personajes.

 

 

Incluso si no cuenta como personaje, es necesario nombrar a Billy la marioneta, la pequeña mascota icónica que utiliza Jigsaw para comunicarse. Está se ha convertido en una de las caras más conocidas del terror, allá arriba junto a las máscaras de personajes como Jason de Viernes 13, o Ghostface de Scream. Ahora, sí pasemos a personajes más…convencionales.

 

Los dos protagonistas son muy diferentes, pero se complementan el uno al otro. Lawrence es un padre de familia y doctor oncólogo renombrado, y está encerrado con Adam, un joven rebelde que parece desafiarlo cada vez que puede. Sus dos personalidades son muy marcadas tanto por la escritura como por su actuación, y hace que la evolución de su relación a lo largo de la película sea satisfactoria. El resto de los personajes, como los detectives o la familia de Lawrence están bien. Cumplen su propósito dentro de la historia y no están mal escritos, pero tampoco es que resalten mucho. Pero dentro de los personajes secundarios, la que más destaca es Amanda (Shawnee Smith), la única víctima viva de Jigsaw, que vemos mediante un flashback en el cual sobrevive a uno de sus juegos en una de las escenas más icónicas de la franquicia (y el cine de terror en general). El personaje aparece brevemente, pero lo recordás gracias a lo bueno de la escena, y de la grandiosa actuación y ambientación que tiene.

 

 

En el tema de la ambientación, es una de las cosas que más caracteriza a la película. Sus escenarios sucios y crudos, que incluso llegan a dar repulsión al imaginarse estar ahí; o la iluminación fría, ya sea azulada o verdosa, que transmite la sensación de incomodidad que busca la película. Sin usar mucho los sustos fáciles como otras películas de terror, te genera miedo desde lo incómodo y turbio de su localización. Está misma ambientación generada por sus escenarios se complementa gracias a aspectos como la música industrial que acompaña las escenas, o una edición que utiliza los cortes rápidos y borrosos para generar ansiedad en las escenas de más tensión.

 

Aunque las actuaciones que brinda el cast sean muy buenas en su mayoría –especialmente Leigh Whannel y las demás víctimas de Jigsaw–, en una de ellas se encuentra uno de los pocos problemas que le puedo encontrar a la película. Cary Elwes como Lawrence no es una mala actuación –en su totalidad– pero realmente tiene sus momentos donde se te puede llegar a escapar una risa en un momento triste o serio por lo mal que dice su diálogo, o lo exagerado que puede llegar a ser diciéndolo. Dicho eso, esa misma exageración queda bien en una escena importante cerca del final de la película.

 

(Spoilers)

 

Y ahora sí, el final de la película. Probablemente una de las cosas más icónicas de esta, y lo que dejaría marcado uno de los aspectos más importantes de la saga: el giro de trama final, acompañado de la obra maestra musical de Hello Zepp de Charlie Clouser.

 

Cuando Adam se queda solo en el baño –luego de que Lawrence se haya ido a buscar ayuda– él empieza a buscar una llave en el cadáver del que pensó era su captor, Zep, hasta que encuentra otra cosa: una cinta, igual a la que le dejaron a ellos para oír las instrucciones. Después de eso, nos enteramos que Zep no era el verdadero Jigsaw, y que solo era un peón del verdadero. En un montaje que repasa la película, nos muestran cada pequeña pista que anticipaba esto. Adam escucha la cinta anonadado, hasta que ve como el “cadáver” del centro de la habitación comienza a levantarse del suelo y sacarse el maquillaje que aparentaba ser una herida de bala. El verdadero villano estuvo ahí con ellos todo ese tiempo, y me tenés que mentir si decís que lo viste venir o que no es impactante. Adam intenta dispararle a Jigsaw (revelado John Kramer, interpretado por Tobin Bell) pero este lo electrocuta. Mientras la totalidad de la película culmina junto a la música, se para junto a la puerta y la cierra, dejando a Adam solo en la oscuridad para siempre.

 

El final es impactante y te deja con el corazón en la boca. Es realmente lo que construye toda la película para que pase, y funciona por dos grandes razones: porque no hay manera de que lo veas venir (a menos de que veas la película ya spoileado, que creo es una posibilidad bastante grande considerando lo antigua que es), y porque no es un final tirado de los pelos. La película se encarga de que no pienses eso, y, aunque quizás el montaje del final trate un poco de tonto al público al recordarle todo lo que pasó en la película, creo que queda bien y genera un sentido de satisfacción en ella al revelar todas las preguntas que teníamos.

 

(Sin spoilers)

 

Y ya habiendo terminado del final, llego a la conclusión de que Saw (2004) es una gran película de terror que merece ser vista, especialmente si no conoces mucho sobre ella o las secuelas, las cual recomiendo ignorar para poder disfrutar esta mejor.

 

De: Felipe Becerra

 

 

 

 

 

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