SAW (2004)
Después de terminar su carrera
universitaria, los dos jóvenes cineastas Leigh Whannel y James Wan se
propusieron crear su primera película, y debido a su bajo presupuesto, llegaron
a la idea de un guión con una temática sencilla: Dos hombres encadenados a
lados opuestos de una habitación, con un cadáver de por medio. Ninguno de los
dos sabía, años después, el guión económico que crearon se convertiría en una
de las películas de terror más icónicas de la década, y que está misma daría
pie a una de las franquicias más longevas y exitosas del cine en general.
Hoy, cerca de 21 años después de su salida
en 2004, veremos los aspectos que hacen que Saw sea una película tan buena, y
como sigue manteniéndose como una de las mejores del género años después.
La película comienza cuando conocemos a
dos víctimas de un siniestro secuestro. Lawrence (Cary Elwes) y Adam (Leigh
Whannel) están encadenados de un pie en los lados opuestos de un baño
industrial, y entre ellos, el cuerpo de un hombre que se disparó en la cabeza .
Mediante las grabaciones que dejó su captor a modo de instrucciones, se le
informa a Lawrence que tiene tiempo hasta las 6 de la mañana para matar a Adam,
o de lo contrario su esposa e hija morirán.
Mientras la historia avanza, conocemos más
sobre su raptor, Jigsaw, un asesino
en serie que crea juegos mortales, con el objetivo de poner a prueba la
voluntad de vivir de sus víctimas; y la trayectoria de los detectives que lo
persiguen, Tapp (Donald Glover) y Sing (Ken Leung). La historia se arma como un
rompecabezas, usando los flashbacks y acertijos de Jigsaw como sus piezas, con
el objetivo de conocer la razón por la que Adam y Lawrence fueron encerrados, y
si lograrán salir.
Cómo la historia está muy enfocada en los
giros de trama y sorpresas, dejaré de indagar en ella hasta el final de la
reseña, dónde hablaré de su final, ya que va a ser imposible hablar
correctamente de este sin spoilers.
En cambio, voy a hablar de los que llevan
la historia, los personajes.
Incluso si no cuenta como personaje, es
necesario nombrar a Billy la marioneta, la pequeña mascota icónica que utiliza
Jigsaw para comunicarse. Está se ha convertido en una de las caras más
conocidas del terror, allá arriba junto a las máscaras de personajes como Jason
de Viernes 13, o Ghostface de Scream. Ahora, sí pasemos a personajes
más…convencionales.
Los dos protagonistas son muy diferentes,
pero se complementan el uno al otro. Lawrence es un padre de familia y doctor
oncólogo renombrado, y está encerrado con Adam, un joven rebelde que parece
desafiarlo cada vez que puede. Sus dos personalidades son muy marcadas tanto
por la escritura como por su actuación, y hace que la evolución de su relación
a lo largo de la película sea satisfactoria. El resto de los personajes, como
los detectives o la familia de Lawrence están bien. Cumplen su propósito dentro
de la historia y no están mal escritos, pero tampoco es que resalten mucho.
Pero dentro de los personajes secundarios, la que más destaca es Amanda
(Shawnee Smith), la única víctima viva de Jigsaw, que vemos mediante un
flashback en el cual sobrevive a uno de sus juegos en una de las escenas más
icónicas de la franquicia (y el cine de terror en general). El personaje
aparece brevemente, pero lo recordás gracias a lo bueno de la escena, y de la
grandiosa actuación y ambientación que tiene.
En el tema de la ambientación, es una de
las cosas que más caracteriza a la película. Sus escenarios sucios y crudos,
que incluso llegan a dar repulsión al imaginarse estar ahí; o la iluminación
fría, ya sea azulada o verdosa, que transmite la sensación de incomodidad que
busca la película. Sin usar mucho los sustos fáciles como otras películas de
terror, te genera miedo desde lo incómodo y turbio de su localización. Está
misma ambientación generada por sus escenarios se complementa gracias a
aspectos como la música industrial que acompaña las escenas, o una edición que
utiliza los cortes rápidos y borrosos para generar ansiedad en las escenas de
más tensión.
Aunque las actuaciones que brinda el cast
sean muy buenas en su mayoría –especialmente Leigh Whannel y las demás víctimas
de Jigsaw–, en una de ellas se encuentra uno de los pocos problemas que le
puedo encontrar a la película. Cary Elwes como Lawrence no es una mala
actuación –en su totalidad– pero realmente tiene sus momentos donde se te puede llegar a escapar una risa en un
momento triste o serio por lo mal que dice su diálogo, o lo exagerado que puede
llegar a ser diciéndolo. Dicho eso, esa misma exageración queda bien en una
escena importante cerca del final de la película.
(Spoilers)
Y ahora sí, el final de la película.
Probablemente una de las cosas más icónicas de esta, y lo que dejaría marcado
uno de los aspectos más importantes de la saga: el giro de trama final,
acompañado de la obra maestra musical de Hello
Zepp de Charlie Clouser.
Cuando Adam se queda solo en el baño
–luego de que Lawrence se haya ido a buscar ayuda– él empieza a buscar una
llave en el cadáver del que pensó era su captor, Zep, hasta que encuentra otra
cosa: una cinta, igual a la que le dejaron a ellos para oír las instrucciones.
Después de eso, nos enteramos que Zep no era el verdadero Jigsaw, y que solo
era un peón del verdadero. En un montaje que repasa la película, nos muestran
cada pequeña pista que anticipaba esto. Adam escucha la cinta anonadado, hasta
que ve como el “cadáver” del centro de la habitación comienza a levantarse del
suelo y sacarse el maquillaje que aparentaba ser una herida de bala. El
verdadero villano estuvo ahí con ellos todo ese tiempo, y me tenés que mentir
si decís que lo viste venir o que no es impactante. Adam intenta dispararle a
Jigsaw (revelado John Kramer, interpretado por Tobin Bell) pero este lo
electrocuta. Mientras la totalidad de la película culmina junto a la música, se
para junto a la puerta y la cierra, dejando a Adam solo en la oscuridad para
siempre.
El final es impactante y te deja con el
corazón en la boca. Es realmente lo que construye toda la película para que
pase, y funciona por dos grandes razones: porque no hay manera de que lo veas
venir (a menos de que veas la película ya spoileado, que creo es una
posibilidad bastante grande considerando lo antigua que es), y porque no es un
final tirado de los pelos. La película se encarga de que no pienses eso, y,
aunque quizás el montaje del final trate un poco de tonto al público al
recordarle todo lo que pasó en la película, creo que queda bien y genera un
sentido de satisfacción en ella al revelar todas las preguntas que teníamos.
(Sin spoilers)
Y ya habiendo terminado del final, llego a
la conclusión de que Saw (2004) es una gran película de terror que merece ser
vista, especialmente si no conoces mucho sobre ella o las secuelas, las cual
recomiendo ignorar para poder disfrutar esta mejor.
De: Felipe Becerra
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